Preparar una crema facial reafirmante natural no consiste solo en mezclar diferentes ingredientes con propiedades antiedad y esperar a que hagan efecto.
Como todo cosmético natural necesitas crear una fórmula equilibrada que responda al objetivo que estás buscando.
En este artículo te voy a explicar cómo puedes crear tu propia crema desde cero.
Qué ingredientes necesitas para una crema reafirmante natural
Aquí he de decirte que no existe una única combinación de ingredientes para tu crema reafirmante natural, la elección va a depender de tu tipo de piel, la textura que quieres conseguir y el objetivo que has definido para tu cosmético.
Lo que sí necesitas es construir una fórmula en la que cada ingrediente cumpla una función concreta.
En la fase acuosa puedes utilizar agua destilada como base o sustituir una parte por hidrolatos, aloe vera u otros ingredientes acuosos que aporten propiedades adicionales a la fórmula.
En la fase oleosa necesitas combinar aceites vegetales como jojoba, argán, rosa de mosqueta o granada, seleccionándolos según su composición, estabilidad, características sensoriales y las necesidades de la piel.
También puedes incorporar mantecas si buscas una crema más nutritiva, aunque deberás valorar si afecta a la textura final.
Deberás elegir un buen emulsionante que te permita crear y mantener estable la emulsión de agua y aceite. Para esto tienes diferentes opciones, como Olivem 1000, Montanov 68 o Protelan ENS.
Antes de elegir uno u otro revisa sus condiciones de uso, si influyen en la textura y el comportamiento final de tu crema.
Los emulsionantes naturales para cremas tienen comportamientos distintos entre sí, así que merece la pena que compares varias opciones antes de decidirte por una.
Puedes añadir humectantes como la glicerina o el ácido hialurónico para mejorar la hidratación de la piel.
Por ejemplo, esta receta de crema facial con ácido hialurónico muestra cómo incorporarlo en una fórmula sencilla.
Ahora sí, toca elegir los ingredientes activos que mejorarán la firmeza y el envejecimiento de la piel. Dependiendo de tu objetivo, puedes valorar los péptidos, DMAE, niacinamida o antioxidantes.
No se trata de incluirlos todos, sino de seleccionar los que sean compatibles con la necesidad de la piel y el resto de tu fórmula.
Por último, escoge antioxidantes y conservantes para que tu crema sea segura.
La vitamina E puede ser interesante para proteger la oxidación de los ingredientes con tendencia a enranciarse, pero recuerda que no sustituye a un conservante.
Si tu fórmula contiene agua, necesitarás un conservante para protegerla de la contaminación por microorganismos.
Con toda esta información, ve apuntando los ingredientes que consideras necesarios para tu fórmula y analiza si encajan bien o tienes que cambiar alguno.
Si no te ves preparada para esto, puedes escoger una receta que tengas guardada y revisar cada tipo de ingrediente, analizando el por qué de añadir ese y no otro.
Cómo preparar la crema paso a paso
Ahora que ya tienes claro cuáles son los ingredientes que vas a utilizar, toca una de las partes más importantes: limpiar y desinfectar la superficie de trabajo, los utensilios que utilizarás y el envase donde guardarás el resultado.
Una vez esté todo bien limpio, pesa los ingredientes, sepáralos según la fase y sigue estos pasos:
- Prepara la fase acuosa
Mezcla el hidrolato y los ingredientes de esta fase que deban calentarse en un recipiente.
- Prepara la fase oleosa
En otro recipiente, añade los aceites.
- Calienta ambas fases
Calienta los dos recipientes de forma separada al baño María hasta alcanzar la temperatura necesaria para el emulsionante y conseguir que los ingredientes sólidos se hayan fundido correctamente.
- Forma la emulsión
Incorpora una fase sobre la otra siguiendo las indicaciones del emulsionante y bate hasta obtener una mezcla homogénea.
- Deja enfriar la emulsión
Continúa removiendo mientras dejas que se enfríe para favorecer la formación de una crema homogénea.
- Incorpora los ingredientes termolábiles
Cuando la emulsión haya alcanzado la temperatura adecuada, añade los ingredientes que no deben someterse a temperaturas elevadas, según las especificaciones de cada materia prima.
- Comprueba y ajusta el pH
Mide el pH final de la crema y comprueba que se encuentra en el rango adecuado tanto para la piel como para el conservante y los principios activos utilizados.
Si no es así, tendrás que ajustarlo. Y si el pH es correcto, ya puedes verter la crema en tu envase.
Por último, quiero compartir contigo un vídeo que puede serte útil si no consigues la textura que estabas buscando con todo este proceso o quieres cambiarla por algún motivo.
Cómo conservarla y cuánto dura
Si tu crema contiene una cantidad importante de agua, necesitas un sistema conservante adecuado para evitar el crecimiento de microorganismos.
Y no, la vitamina E, como ya te he dicho antes, no sustituye al conservante, actúa como antioxidante de la fase grasa, ayudando a retrasar la oxidación de los aceites.
Para una emulsión como la que planteamos en este artículo necesitas un conservante de amplio espectro como sistemas basados en alcohol bencílico y ácido dehidroacético, alcohol bencílico y ácido salicílico con glicerina y ácido sórbico o combinaciones de benzoato de sodio y sorbato de potasio.
No son alternativas intercambiables sin más, cada sistema tiene un rango de pH en el que resulta eficaz, una dosificación recomendada y unas condiciones de incorporación concretas.
Por eso, antes de escoger el conservante que añadirás a tu crema tendrías que comprobar el pH final de la fórmula, su compatibilidad con el resto de los ingredientes y las indicaciones técnicas del fabricante.
Finalmente, no puedo darte una fecha concreta porque dependiendo del conservante que elijas la crema tendrá una duración estimada.
Pero sí quiero darte un consejo antes de pasar al siguiente punto. Si elaboras cosmética para uso personal, trabaja siempre con una rigurosa higiene, respeta las indicaciones del fabricante del conservante y desecha el producto si observas cambios de olor, color, textura o aspecto.
Otros activos reafirmantes que puedes incorporar
Si ya has creado tus propias cremas, te invito a que empieces a personalizarla incorporando diferentes principios activos según el objetivo que quieras conseguir.
Algunos activos reafirmantes que pueden ser interesantes son los siguientes.
Péptidos
Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos y constituyen un grupo muy amplio de principios activos.
Dependiendo del péptido que elijas, pueden actuar diferente, por lo que no tiene sentido hablar de ellos como si todos tuvieran las mismas propiedades.
Los péptidos en cosmética facial no son todos iguales, así que conviene entender sus diferencias antes de elegir cuál utilizar.
DMAE
El DMAE o dimetilaminoetanol es otro ingrediente que puede ser interesante para pieles con pérdida de firmeza.
En cosmética se suele utilizar por su efecto tensor y por su capacidad para mejorar temporalmente el aspecto de la firmeza y la tonicidad de la piel.
Eso sí, es importante que en este caso vigiles especialmente el pH, ya que se trata de una sustancia alcalina y su incorporación puede elevarlo.
Qué debe tener una crema natural antiarrugas es algo que conviene tener claro antes de decidir qué activos incorporar junto al DMAE.
Aprende a formular cosmética facial de manera segura
Esta receta puede servirte para empezar a soltarte con la preparación de una crema concreta, pero no deberías trabajar únicamente con recetas porque te limita.
Lo ideal es que aprendas a formular para poder crear tu propia cosmética, adaptando las recetas a tus necesidades o creando la fórmula desde cero.
En Naturpiel enseño precisamente eso, cómo crear fórmulas faciales desde cero, comprendiendo la función de cada ingrediente y tomando las decisiones según las necesidades de la piel y el cosmético que quieres crear.
El programa Naturpiel te enseña a formular cosmética facial con criterio, paso a paso y desde cero.
