El ácido glicólico es uno de los ingredientes más usados en cosmética facial para mejorar la textura de la piel, reducir la apariencia de las manchas o imperfecciones y aportar luminosidad.
Si estás elaborando tus propios cosméticos naturales, entender cómo funciona este principio activo te ayudará a formular productos exfoliantes sin comprometer la barrera cutánea.
En este artículo te cuento cómo actúa en la piel y qué debes tener en cuenta para incorporarlo en tus fórmulas.
¿Qué es el ácido glicólico y cómo actúa en la piel?
El ácido glicólico es un alfahidroxiácido (AHA), una familia de ácidos exfoliantes que actúan principalmente sobre las capas más superficiales de la piel.
Este ingrediente puede obtenerse a partir de materias primas vegetales, como la caña de azúcar, aunque también puede extraerse mediante síntesis.
Su principal función es favorecer la exfoliación química. Para ello, ayuda a debilitar las uniones entre las células muertas de tu piel, facilitando su desprendimiento y promoviendo una apariencia más uniforme.
Gracias a este mecanismo, el ácido glicólico aporta diferentes beneficios a tu piel. Los principales son:
- Mejorar la textura de la piel, ayudando a suavizar las zonas ásperas y consiguiendo una superficie más uniforme.
- Aportar luminosidad, reduciendo el aspecto apagado de la piel al eliminar las células muertas.
- Atenuar la apariencia de manchas superficiales, ayudando a mejorar el tono desigual y determinadas hiperpigmentaciones si lo usas de forma adecuada y continuada.
- Mejorar la apariencia de las líneas de expresión, contribuyendo a mejorar algunos signos visibles del fotoenvejecimiento con su uso prolongado.
- Ayudar a mantener los poros despejados, favoreciendo la eliminación de células muertas que pueden contribuir a su obstrucción, aunque no actúa de la misma manera que el ácido salicílico.
Precisamente una de las dudas más habituales al formular productos para pieles con imperfecciones es si conviene usar ácido glicólico o ácido salicílico.
Aunque ambos son exfoliantes químicos, debes tener en cuenta que el glicólico es un AHA especialmente interesante para trabajar la textura, la luminosidad y el tono irregular, mientras que el salicílico es un BHA, que resulta útil en productos destinados a pieles grasas y con tendencia a los comedones.
Los beneficios del ácido salicílico para pieles con imperfecciones profundizan precisamente en esas diferencias, por si quieres completar la comparativa.
Concentración y pH correctos para formularlo en casa
Uno de los aspectos más importantes al utilizar ácido glicólico en cosmética facial es comprender la relación entre su concentración y el pH final del producto.
El pH influye en la proporción de ácido glicólico que se encuentra en su forma libre o no ionizada.
Cuanto menor sea el pH, mayor será generalmente la proporción de ácido glicólico libre y, con ello, su potencial exfoliante e irritante.
Como referencia orientativa, puedes tener en cuenta estas concentraciones de ácido glicólico:
- Concentraciones bajas, alrededor del 2-5% para productos de exfoliación suave.
- Concentraciones del 5-10% para productos exfoliantes de uso doméstico, requiriendo de una formulación cuidadosamente ajustada.
- Concentraciones superiores al 10% para aumentar el potencial exfoliante, teniendo en cuenta que también aumenta el riesgo de irritación y quemaduras químicas.
Además, es importante diferenciar la concentración de ácido glicólico activo de la concentración de una materia prima comercial que puede suministrarse diluida.
En cuanto al pH, lo habitual es trabajar con pH ácidos, alrededor de 3,5-4.
El ácido glicólico tiene un pKa aproximado de 3,8, por lo que pequeños cambios de pH en ese entorno pueden modificar considerablemente la proporción de ácido libre.
Por eso, al formular con este activo ten en cuenta:
- La concentración real de ácido glicólico que estás incorporando
- El pH final de la fórmula y cómo afecta a la actividad del principio activo
- La compatibilidad del ácido con los demás ingredientes
- La estabilidad del producto durante su conservación
- El tipo de piel al que va dirigido y su tolerancia a la exfoliación
El ácido glicólico no es un ingrediente adecuado para experimentar sin conocimientos de formulación porque puede provocar irritación intensa e incluso quemaduras químicas.
¿Cómo incorporarlo a tu rutina sin irritar la piel?
Para introducir un cosmético con ácido glicólico en tu rutina facial conviene seguir algunas recomendaciones.
Empieza con un producto de baja intensidad exfoliante
Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más intensa sea la exfoliación, mejores serán los resultados, pero la piel necesita mantener su función barrera y una exfoliación excesiva puede provocar sequedad, descamación, enrojecimiento, escozor y sensibilidad.
Introduce el producto progresivamente
Comenzar con una o dos aplicaciones a la semana es una opción prudente para valorar la tolerancia de tu piel.
Si aparecen molestias persistentes, suspende su uso.
Evita aplicarlo sobre piel irritada o dañada
No lo uses sobre zonas con heridas, quemaduras solares, irritación activa o una barrera cutánea alterada.
Acompaña la exfoliación con ingredientes hidratantes
Una rutina con ácidos exfoliantes necesita prestar atención a la hidratación y al mantenimiento de la barrera cutánea.
Por ejemplo, el ácido hialurónico es un ingrediente humectante que puede ayudar a mantener la hidratación de tu piel.
Esta receta de crema facial con ácido hialurónico es un ejemplo de cosmético que podrías combinar con tu producto exfoliante.
Usa protección solar todos los días
Los productos con AHA pueden aumentar la sensibilidad de la piel frente a la radiación ultravioleta.
Es importante que uses un protector solar de amplio espectro, preferiblemente SPF 50, y mantener una protección adecuada durante el tratamiento y al menos una semana después de finalizarlo.
Además, si tienes una piel con tendencia a las imperfecciones, revisa bien el conjunto de productos de tu rutina.
Qué significa que un ingrediente sea comedogénico en cosmética es algo que conviene entender bien, porque esta característica no debe valorarse de forma aislada.
¿Con qué ingredientes combinarlo (y con cuáles evitarlo)?
Una de las ventajas de aprender a formular es seleccionar los ingredientes en función de un objetivo y diseñar productos que trabajen de forma complementaria.
Con el ácido glicólico debes tener en cuenta la compatibilidad de los ingredientes dentro de una fórmula y la tolerancia de la piel cuando se utilizan en una misma rutina.
Vamos a ver algunos ingredientes con los que puedes complementar el ácido glicólico y con los que deberías tener precaución, para que lo tomes de referencia.
Ingredientes con los que combinar el ácido glicólico
El ácido hialurónico
El ácido hialurónico es un activo humectante que ayuda a mantener la hidratación de la piel, por lo que puede ayudarte a controlar la sequedad que pueden producir los exfoliantes.
No obstante, antes de añadirlo revisa la estabilidad del ácido hialurónico utilizado en el intervalo de pH elegido.
La niacinamida
La niacinamida es un activo interesante para mejorar la función barrera, contribuir a un tono de piel más uniforme y reducir la apariencia de algunas manchas, por lo que puede complementar una rutina con ácido glicólico.
Ten en cuenta que nunca pueden estar juntos en el mismo cosmético ya que necesitan pH diferentes para ser estables y efectivos.
Y valora la estabilidad de la formulación y la tolerancia de la piel antes de combinarlos en cosméticos o rutinas diferentes.
Mi receta de crema facial despigmentante con niacinamida te muestra mejor las propiedades de este principio activo.
Ingredientes calmantes y reparadores
Ingredientes como la glicerina, el pantenol u otros ingredientes emolientes pueden ayudar a mantener la hidratación y el confort de la piel.
Su incorporación puede ser interesante en una rutina exfoliante, aunque no elimina los riesgos.
Ingredientes con los que tener precaución al combinar con el ácido glicólico
Otros ácidos exfoliantes, como el salicílico o el láctico
Combinar varios exfoliantes aumenta la intensidad del tratamiento y el riesgo de irritación.
Con esto no quiero decir que no puedan convivir en fórmulas profesionales, pero requiere de conocimientos avanzados para controlar la actividad y la tolerancia del producto.
Retinol y otros retinoides
El ácido glicólico y los retinoides pueden utilizarse dentro de una estrategia cosmética, pero aplicarlos a la vez pueden aumentar la sequedad, la descamación y la irritación.
Mejor valorar su aplicación en noches diferentes y adaptar la frecuencia a la tolerancia de tu piel.
Vitamina C en forma de ácido ascórbico
El ácido ascórbico y el glicólico no son incompatibles, pero algunos productos que contienen estos principios activos trabajan con valores de pH bajos, haciendo que su utilización conjunta pueda resultar demasiado intensa para algunas pieles.
Domina los ácidos exfoliantes con el curso de principios activos
Saber que el ácido glicólico mejora la textura de la piel es fácil, lo complicado llega cuando quieres incorporarlo en un cosmético y necesitas tomar decisiones como qué concentración usar, cómo ajustar el pH o con qué ingredientes combinarlo.
Cada principio activo tiene unas características que condicionan su incorporación a una fórmula y si quieres avanzar en cosmética natural facial necesitas aprender a tomar decisiones fundamentadas.
En el curso de principios activos podrás profundizar en el comportamiento de los principales activos cosméticos y desarrollar una base más sólida para seleccionar e incorporar ingredientes a tus fórmulas.
El objetivo es que dejes de depender de recetas y empieces a comprender por qué se utiliza cada ingrediente y qué debes tener en cuenta antes de añadirlo.
Si quieres formular cosméticos faciales con más seguridad, criterio y autonomía, únete al curso de principios activos.
